Columna | Entre el CGI y la expectativa: la industria del anime y sus malas prácticas

En la actualidad, es casi impensado que alguien no conozca o no haya escuchado alguna vez la palabra Anime. En estos últimos años y gracias a series populares como One Punch Man, Naruto o Shingeki no Kyojin, es que la industria ha alcanzado una masificación nunca antes vista.

Es extraño no ver en cada nueva temporada alguna adaptación de alguna serie por los estudios Mappa, Ufotable, Trigger y Kyoto Animation. Sin embargo, detrás de ese paisaje soñado, se encuentra una cultura que cada día lleva a la industria a exigirse más y más, sin tener los recursos necesarios.

Otakus y la comodidad detrás del computador

Ya se está haciendo costumbre ver en las redes sociales como los fans de diferentes series atacan y acosan a los distintos directores o creadores de la industria. Uno de los casos más recientes es respecto al director del anime de Shingeki no Kyojin, quien fue duramente criticando por la animación y el uso de CGI para algunas escenas del capítulo 64. Las comparaciones con otras obras o incluso con Wit Studio fueron las críticas más blandas que recibió el equipo.

El problema presentado, escala más haya de sí el estudio estuvo a la altura de crear una buena adaptación, si no de la demanda que la casa de animación tuvo a sus animadores al tener al aire dos series importantes. Como muchos ya saben, Mappa publicó SNK a la par de Jujutsu Kaisen, separando al estudio en dos (y su presupuesto), mientras se encargaban de sacar semana a semana cada capítulo.

La raíz del problema vino por parte de Wit Studio, quienes dejaron el proyecto debido a la gran demanda económica y personal que era Attack on Titans. Muchos fans pedían que el proyecto fuera retomado, pero ningún estudio quería hacerse cargo. Fue hasta la aparición de Mappa que se dio luz verde a la serie (probablemente para seguir con el hype y conseguir ganancias) que resultó al final en un pésimo resultado como pudimos ver. Este caso demuestra como los estudios están dispuestos a sobre exigir a su staff con el motivo de aprovechar la tendencia, donde los daños tanto a la obra como a sus trabajadores son justificaciones para mantener contento a la gente.

No muchos de los fans tienen o conocen lo complicado que es darle vida a los diferentes personajes de una serie. Desde los fondos, a colorear, doblar y montar todos los fotogramas, son algunas de las tareas que tienen que pasar las series para lograr rellenar 30 minutos. Esta carrera por cumplir los plazos de tiempo con la menor cantidad de errores le ha costado la vida a varias personas, donde destaca el caso de Yoshifumi Kondo, el encargado de darle sangre nueva al estudio Ghibli.

CGI como estilo vs necesidad

Otras de las quejas que se pueden ver es por el uso de animación computarizada, donde se piensa que todo lo relacionado con esta herramienta es malo. El problema de esto no es que el CGI no sirva para animar, por el contrario, el verdadero drama es cuando se usa para abaratar costos en vez de una decisión artística. Películas como La princesa Mononoke, Ghost in the Shell y las series como Land of the Lustrous o Beastars son un claro ejemplo del uso de CGI.